Lo que dice tu MRI no define lo que tu cuerpo puede hacer
- Neychla Abreu
- 5 ene
- 3 Min. de lectura
Recibir un diagnóstico, leer un MRI o escuchar la palabra ciática puede sentirse como una línea final. Como si el cuerpo ya no fuera confiable.
Pero hay algo que queremos decirte claro desde el principio:
Un diagnóstico no significa que tu cuerpo dejó de ser entrenable.
Mientras no estés encamado, inmovilizado o con una restricción médica clara, el movimiento sigue siendo parte de la solución, cuando se hace bien.
Mi experiencia con la “ciática”
La primera vez que tuve molestias tipo ciática fue del lado derecho. Tenía curiosidad por entender qué estaba pasando, así que me hice un MRI. El resultado confirmó lo que ya sospechaba: sí, era ciática. Fui a terapia física, hice el proceso, y mejoré.
Tiempo después, las molestias aparecieron nuevamente… esta vez del lado izquierdo. Volví a hacerme un MRI. ¿El resultado? Exactamente lo mismo, pero del otro lado. Ahí tomé una decisión distinta. Ya estaba entrenando fuerza a un nivel más alto que la primera vez. No quería “volver para atrás”. No quería que me sacaran del movimiento ni que me trataran como si no pudiera hacer nada.
Quería que alguien me ayudara dentro de lo que ya estaba haciendo, no fuera de eso.
Así que hice ajustes inteligentes:
entrenamiento de fuerza modificado, no lo eliminé
ajustes quiroprácticos adaptados
sesiones de spinal decompression
y algo clave: mejoré mi alimentación, porque la inflamación también se trabaja desde ahí.
Nunca dejé de entrenar fuerza. Nunca ignoré las señales del cuerpo. Pero tampoco dejé que un diagnóstico dictara mis límites. Si tuve miedo de recaer o de que el dolor volviera y se quedara.
Y mejoré.
Lo que un MRI muestra… y lo que no
Un MRI muestra estructuras. Cambios. Adaptaciones normales del cuerpo con el tiempo.
Lo que no muestra:
cuánta capacidad tiene tu cuerpo hoy
qué movimientos tolera
en qué rangos te sientes bien
cómo responde tu sistema nervioso al movimiento
Por eso dos personas con el mismo hallazgo pueden vivir experiencias totalmente distintas.
La imagen no define tu capacidad. La capacidad se construye.
Entonces, ¿qué hacemos cuando hay dolor o diagnóstico?
En NFit no paramos todo. Modificamos.
Eso puede significar:
reducir rango de movimiento
bajar cargas
cambiar completamente un ejercicio
trabajar control, estabilidad o tempo
entrenar solo en rangos que no molesten
Moverte dentro de lo que tu cuerpo puede tolerar hoy.
Ese movimiento seguro:
mantiene fuerza
evita que el cuerpo se vuelva más sensible
construye confianza
prepara el camino para volver a retar más adelante
Evitar todo movimiento por miedo suele hacer lo contrario: el cuerpo pierde capacidad y se vuelve más frágil.
Algo importante que también vemos (y necesitamos decir)
A veces estamos listos para modificar un ejercicio…y la persona insiste en hacer exactamente lo mismo que los demás.
Y aquí hay que ser claros: modificar no es retroceder.
Modificar es entrenar con inteligencia. Es respetar el proceso. Es permitir que el cuerpo siga avanzando sin pagar un precio innecesario.
En un espacio como NFit, cada cuerpo está en un punto distinto. Compararte o forzarte a hacer lo mismo que otro no acelera el progreso — muchas veces lo frena.
El mensaje final
Un dolor o un diagnóstico no es el fin del mundo. Es información. Y con esa información, el entrenamiento se ajusta, no se cancela. Tu cuerpo no es una imagen estática. Es un sistema adaptable.
Y con el acompañamiento correcto, puede seguir fortaleciéndose — incluso cuando el MRI dice lo contrario.
Nota: Parte de mi proceso incluyó ajustes quiroprácticos individualizados y spinal decompression en Conecta Quiro, como complemento al entrenamiento.




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