Me dijeron que bajara los carbohidratos por mi colesterol. Tenemos que hablar de esto.

Hace poco fui al médico y mi LDL salió levemente elevado. Mi HDL, por otro lado, estaba excelente.
Cuando discutimos los resultados, una de las primeras recomendaciones que recibí fue que tenía que bajarle muchísimo a los carbohidratos porque “eso es lo que daña el colesterol”.
Les expliqué cuáles eran algunas de mis fuentes principales de carbs:
- Frutas
- Avena
- Arroz
- Papas
- Viandas
La reacción fue prácticamente como si acabara de describir una dieta de refrescos y donas.
Pero lo que más me sorprendió fue lo que NO me preguntaron.
Nadie preguntó cuánto entrenaba, qué tipo de entrenamiento hacía, cómo era mi estilo de vida, cuánta fibra consumía o de dónde venían las grasas de mi dieta.
Y nadie mencionó algo bastante importante cuando hablamos de LDL: las grasas saturadas.
Entonces… ¿los carbs dañan tu colesterol?
Decir que “los carbohidratos son malos para el colesterol” es demasiado simplista.
Un refresco y un bowl de avena tienen carbohidratos.
Una dona y una papa también.
Eso no significa que tengan el mismo efecto sobre nuestra salud.
Consumir grandes cantidades de azúcares añadidas y alimentos altamente refinados sí puede afectar negativamente nuestra salud metabólica. Pero frutas, vegetales, legumbres y granos integrales forman parte de las recomendaciones actuales para una alimentación saludable para el corazón.
Además, muchos de estos alimentos nos ayudan a consumir más fibra, que juega un rol importante en el manejo del colesterol.
¿Y las grasas saturadas?
Si el LDL está elevado, esto también debería formar parte de la conversación.
Consumir demasiada grasa saturada puede aumentar el LDL. La encontramos en alimentos como mantequilla, algunos quesos y lácteos altos en grasa, carnes grasas y muchos productos ultraprocesados.
Esto no significa que esos alimentos estén “prohibidos”.
Significa que tenemos que mirar el contexto completo.
Porque decirle a una persona simplemente “bájale a los carbs” sin saber qué carbs consume o con qué los va a reemplazar puede ser una recomendación bastante pobre.
Y sí: tenemos que hablar de los consejos nutricionales que recibimos en oficinas médicas
Los médicos cumplen un rol indispensable en nuestra salud.
Pero eso no significa que todo profesional que trabaja en una oficina médica tenga una formación profunda en nutrición.
De hecho, la falta de educación nutricional dentro de la formación médica lleva años siendo señalada como un problema.
Eso tampoco significa que “los médicos no saben de nutrición”.
Significa que la nutrición es un área especializada y debemos dejar de asumir que cualquier recomendación nutricional es automáticamente correcta simplemente porque ocurrió dentro de una oficina médica.
De la misma manera que ser entrenador no convierte automáticamente a alguien en experto en nutrición.
¿Cómo debería verse un buen Nutrition Coaching?
Antes de comenzar a quitar alimentos, hay que hacer preguntas.
¿Qué estás comiendo?
¿Cuánto?
¿Cuánto entrenas?
¿Cuáles son tus metas?
¿Cómo están tus hábitos?
¿De dónde vienen tus grasas y carbohidratos?
¿Qué cambios realmente necesitas hacer?
En NFIT no creemos en eliminar arroz porque alguien vio un número alto en un laboratorio.
Primero entendemos el contexto. Después hacemos cambios específicos.
En resumen…
Los carbs no son automáticamente malos.
Las grasas tampoco.
Y un resultado de laboratorio no cuenta toda la historia.
Mi problema con aquella conversación no fue que me recomendaran mejorar mi alimentación.
Fue recibir una recomendación nutricional específica sin prácticamente ninguna evaluación nutricional detrás de ella.
Porque en nutrición, igual que en entrenamiento, una buena recomendación necesita contexto.
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