¿Ese no es un gimnasio para viejos?
Por qué en NFIT no entrenamos edades, entrenamos personas.
Hace un tiempo, Marko estaba terminando una llamada con una persona interesada en entrenar con nosotros.
O al menos eso pensaba.
Antes de colgar, escuchamos que alguien al otro lado comentó algo como:
“Es un gimnasio para viejos”
Y Marko, que todavía estaba en la llamada, respondió:
“Ah, pues bien.”
¡Nos dio una risa!
No porque nos molestara el comentario. De hecho, tenemos muchos clientes mayores y nos encanta trabajar con ellos.
Pero nos hizo pensar en algo: ¿por qué seguimos asociando la edad con dejar de ser fuertes, capaces o activos?
Porque si vieras cómo entrenan algunos de nuestros clientes mayores, probablemente te sorprenderías.
¿Qué significa realmente entrenar a cierta edad?
A veces pensamos que, mientras más años tenemos, menos debemos exigirle a nuestro cuerpo.
Que después de cierta edad debemos dejar de levantar peso, evitar movimientos rápidos o conformarnos con ejercicios muy suaves.
Pero cumplir años no significa automáticamente perder la capacidad de desarrollar fuerza, ganar masa muscular o mejorar nuestra condición física.
Claro, nuestro cuerpo cambia con el tiempo. Y algunas personas necesitarán modificaciones, progresiones diferentes o consideraciones especiales.
Pero la edad por sí sola no determina lo que una persona puede o no puede hacer.
En NFIT tenemos clientes en sus 30 y pico, 40, 50, 60 y más allá.
Y aunque sus edades sean diferentes, muchos comparten algo: quieren sentirse fuertes, saludables y capaces de continuar haciendo las cosas que disfrutan.
No entrenamos edades. Entrenamos personas.
Dos personas de 65 años pueden tener capacidades completamente diferentes.
Una quizás lleva décadas entrenando fuerza. Otra está comenzando por primera vez.
Una puede realizar saltos y levantar cargas considerables. Otra necesita trabajar primero su balance, coordinación y confianza en el movimiento.
Y eso también puede ocurrir entre dos personas de 35 años.
Por eso, en NFIT no seleccionamos ejercicios únicamente por la edad de alguien.
Consideramos su experiencia, historial, objetivos, capacidades actuales y cómo responde al entrenamiento.
No se trata de hacer menos porque tienes más años. Se trata de hacer lo apropiado para ti.
Y lo apropiado también puede ser desafiante.
La fuerza que construyes hoy importa para tu futuro
Algo que nos apasiona del entrenamiento de fuerza es que sus beneficios van mucho más allá de cómo nos vemos.
La fuerza muscular, la potencia, el balance y la capacidad cardiovascular son cualidades que nos ayudan a desenvolvernos en nuestra vida diaria.
Levantarnos del piso, cargar compras, subir escaleras, jugar con nuestros hijos o nietos, viajar, practicar algún deporte o simplemente movernos con confianza.
Son cosas que muchas veces damos por sentado… hasta que comienzan a hacerse difíciles.
Y aunque no podemos controlar todos los cambios que vienen con el envejecimiento, sí podemos trabajar para mantener y desarrollar muchas de nuestras capacidades físicas.
Por eso nos gusta decir:
Fuerza que agradecerás en 20 años.
Y no necesitas esperar a tener 60 o 70 para comenzar a construirla.
Ser funcional no significa hacer ejercicios fáciles
Otra idea que nos gustaría aclarar es que entrenar para la vida diaria no significa necesariamente hacer entrenamientos suaves.
Para una persona, trabajar su capacidad de levantarse de una silla sin ayuda puede representar un progreso enorme.
Para otra, puede ser aumentar la carga de su deadlift, mejorar su potencia o completar un entrenamiento de condición con mayor capacidad.
Ambos están desarrollando capacidades funcionales.
Porque ser funcional no es hacer un tipo específico de ejercicio.
Es tener las capacidades físicas que necesitas para vivir la vida que quieres vivir.
Y esas necesidades cambian de una persona a otra.
Entonces… ¿somos un gimnasio para viejos?
Pues sí, tenemos clientes mayores. ¡Y estamos bien orgullosos de ellos!
También tenemos personas en sus 30, 40 y 50 años, con diferentes experiencias, objetivos y necesidades.
Algunos comenzaron a entrenar recientemente. Otros llevan años desarrollando fuerza. Algunos buscan mejorar su salud y otros quieren seguir superándose físicamente.
Lo que nos une no es una edad.
Es la intención de cuidar nuestro cuerpo, desarrollar nuestras capacidades y seguir disfrutando la vida durante muchos años.
Así que, si ser un gimnasio para viejos significa ayudar a las personas a llegar a viejos fuertes, independientes y capaces de disfrutar lo que les gusta…
¡Pues qué buenos viejos tenemos!
Y ojalá todos tengamos la oportunidad de convertirnos en uno de ellos.
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